sábado, 10 de mayo de 2008

3° Jilipollada: Los parques

La casi desintegrada institución familiar ha tendido a desaparecer con la llegada de las nuevas tecnologías, pues éstas parecen haber hecho olvidar al humano su esencia, su espíritu y la mejor forma de cultivarlo.

Pues no existe mejor abono para él que un ambiente familiar, donde podemos sentir, palpar y entrelazar una verdadera comunicación no con iconos sino con gestos; relaciones que actualmente se propician en un entorno natural en medio de la ciudad, los parques.

Espacios que hoy perduran a pesar del desenfrenado incremento demográfico que existe, donde podemos practicar deportes con la tranquilidad de respirar aire con menos dióxido de carbono, bridándonos una condición de vida saludable.

Pero hoy en día los parque no sólo son sitios de sano esparcimiento, se han convertido en espacios donde los adolescentes encuentran la temida droga alucinógena, donde se libran peleas entre pandillas, caninos, sin tener conciencia del daño que se puede causar.

Por ello son lugares peligrosos que generan desconfianza a los residentes de la zona, quienes prefieren que sus hijos interactúen con un computador o un televisor, pues es la manera más segura de contribuir a su formación.

Se ha perdido el espacio, se ha a contaminado por el descuido social, hemos olvidado su valor, el aporte que hacen a una futura sociedad, pues son ellos parte de la formación del individuo con cualquiera que sea el ambiente que generen.

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